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Que voy a decir... son toda mi
vida. Os voy a explicar
un poco, como es la vida con tres bebés de la misma edad.
La gente se asusta mucho cuando nos ve (deben pensar que es
contagioso o algo así) pero, lo cierto, es que no es para asustarse.
Bien es verdad, que hubo un
tiempo, en el cual, no podíamos descansar casi. En el que te pasabas
el día entero preparando, dando y lavando biberones.
Hubo un tiempo, en el que llegué a dormir 2 horas al día.
Pero eso pasó hace bastantes meses.
Yo os puedo hablar de mi
caso. Ignoro si todos los trillizos tienen un comportamiento
parecido a mis hijos.
Dejaron la toma de la noche,
en el mes de mayo, con 7 meses de edad (4 de edad corregida). A
partir de este momento, dormían toda la noche del tirón.
Desde las nueve o diez, hasta las siete o las ocho.
Luego llegó el verano y nos
fuimos de vacaciones. Ahí empezamos a descontrolar un poco los
horarios... había días en que nos metíamos en la cama a la una o las
dos de la madrugada (sólo un par de días eh?), aunque ellos habían
dormido en el coche o en su carrito.
Empezaron a despertarse a las diez de mañana.
Llegó el mes de septiembre.
Hasta este momento, y desde el mes de mayo, no hubo un sólo día en
que se despertara, ninguno de los tres, en toda la noche.
Lo que pasa es que fue en septiembre, cuando empezamos con los
catarros.
De cualquier modo, si no es
cuando están malos, no se despiertan en toda la noche.
Con quince meses (doce de
edad corregida) hacen lo siguiente:
Normalmente, no se despiertan
a la vez. La última en hacerlo, suele ser Irene.
El primero que se despierta, lo hace entre las ocho y media y las
diez de la mañana. El último, a veces son las once y tengo que ir a
despertarlo...
Desayunan. Uno detrás de
otro.
Si lloran mientras está desayunando otro, pues, le doy una galleta,
que, por supuesto, no se comerá entera, pero la dejará hecha
cachitos y se manchará todo lo que pueda con ella...
Después de desayunar, los martes y jueves, nos toca ir a
estimulación. Sólo tienen que ir Federico y Beatriz, pero Irene nos
acompaña.
Entonces, después de desayunar, a vestirnos rápidamente y marchar
corriendo a estimulación (la mayor parte de los días, llegamos
tarde...).
Salimos a la una menos cuarto.
Como se quedan dormidos en el coche, damos una vuelta de unos quince
minutos para que duerman una mini siesta.
Llegamos a casa, preparamos la comida, comemos (ellos primero,
claro) y siesta.
Si no es martes ni jueves,
después de desayunar, juegan un poco y a dormir. Hasta la una mas o
menos que se despiertan.
Después de la siesta, sobre
las seis o así, la merienda. Y después de ésta a jugar.
Mamá al suelo!!!
Ahora, que están empezando a andar, y van agarrándose a todo para
hacerlo, mamá tiene que tener mil ojos y otros tantos brazos para
agarrarlos y que no vayan donde no deben...
Todo el mundo sabe que los bebés de esta edad, tienen debilidad por
hacer las cosas que no deben hacer, como, por ejemplo, intentar
comerse las plantas, dar golpes con los juguetes en los muebles...
vamos, esas cosas que hacen los bebés de esta edad.
Así estamos jugando hasta las ocho y media aproximadamente.
Luego, toca baño. Uno detrás de otro, cual cadena de montaje.
Preparamos la cena. Cenan los niños, luego los papás y a dormir los
niños... bueno, a dormir..., nosotros les dejamos en la cuna y...
empieza la fiesta!! Empiezan a saltar, a tirar los muñecos al suelo,
a chillarse unos a otros... muy divertido. A veces están así más de
una hora, pero otras veces se duermen enseguida.
Todo depende de lo ajetreado que haya sido el día.
Y ahora estaréis pensando...
no pasean?
Pues claro, lo que pasa es
que no tenemos hora fija para hacerlo. Unas veces es por la mañana
después del desayuno. Después de dormir una hora por la mañana.
Después de comer. Después de la siesta... a ellos les da lo mismo y
a nosotros nos viene bien eso de no tener demasiada disciplina con
los horarios a este respecto.
Además, a ellos, les encanta
merendar fuera de casa. Es cuando mejor lo hacen.
Yo aprovecho sus siestas para
hacer lo que tenga que hacer, y lo que no tenga tiempo, pues,
inevitablemente, se queda sin hacer.
Agobiada? nada.
Pero como lo hago?. Pues creo que es una cuestión de actitud y que
los niños son mas buenos que el pan. Aunque, no nos olvidemos... son
niños.
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