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AYUDA PARA SENSIBILIZAR A LA FAMILIA Y AMIGOS ACERCA DE LO QUE ESTAS PASANDO
Ella espera que leyendo estas líneas escritas por psicólogos con experiencia en esterilidad, tanto personal como profesional, entiendas mejor el dolor que está sintiendo.
Estas notas también te orientaran sobre la forma de
ayudarla. Hay muchas posibilidades para justificar una estadística tan mala: trompas de Falopio obstruidas, fracaso ovárico, alteraciones hormonales, exposición a tóxicos o un número bajo de espermatozoides en su pareja, por mencionar solo unas pocas. Además, una vez que la mujer ha superado los 35 años, tiene más dificultades en concebir un niño fundamentalmente porque muchos de sus óvulos empiezan a ser ya defectuosos.
Todas estas razones para conseguir un embarazo son
físicas o fisiológicas, no psicológicas. Las trompas no se
bloquean por el hecho de que una mujer esté pensando con mucha
intensidad en quedarse embarazada. Los anticuerpos que matan el
esperma no desaparecen simplemente porque la mujer se relaje; y el
hombre no puede hacer que sus espermatozoides viajen más rápidamente
desarrollando un talante más optimista. A menudo recurrimos a nuestras propias experiencias o a anécdotas que implican a otras personas que conocemos.
Quizás, recuerdes ahora alguna amiga que tuvo
problemas para quedarse embarazada hasta que ella y su marido se
fueron a una isla tropical. Así que le sugieres a ella y a su marido
que se tomen también unas vacaciones.
Imagínate lo frustrante que debe ser para ella que le
cuenten como otras parejas se quedan embarazadas "mágicamente"
durante sus vacaciones simplemente por haber hecho el amor. Para
ella, que ya está recibiendo tratamiento para la infertilidad, hacer
el amor y quedarse embarazada son dos conceptos que empiezan a no
estar relacionados. Estos consejos, aunque bien intencionados, son en realidad un intento de transformar una situación extremadamente compleja y desagradable, en un problema simple. Simplificando su problema de este modo se infravaloran sus sentimientos, haciendo que se sienta incomprendida.
Es probable, e incluso natural, que en estas
circunstancias ella y otras mujeres en su situación se enfaden y se
molesten si alguien recurre a estos consejos. Se han visto a sí mismas asumiendo el papel de madres desde que jugaban con muñecas. Incluso algunas mujeres no se consideran a sí mismas completamente desarrolladas hasta que no son madres. Cuando ella piensa en que no puede tener hijos se siente, de algún modo, imperfecta. No tener niños puede llegar a ser, en algunos casos, un sentimiento de vida o muerte. En el Antiguo Testamento, Raquel, que era estéril, le dijo a Jacob: "¡Dame hijos, o me muero!" (Gn 30,1). Haciendo referencia a esto, algunos pensadores han dicho: "Alguien que es incapaz de generar nueva vida, se considera a sí mismo muerto". Efectivamente, tan poderosos son los sentimientos asociados a la esterilidad que muchas personas se sienten como muertas, o quieren morir. Lo peor de la situación es que ella no tiene, ni de lejos, la certeza de que algún día vaya a tener un hijo.
Una de las cosas más crueles que se le puede hacer a
una persona es proporcionarle una esperanza que luego no se hace
realidad. La medicina moderna ha creado esta "espada de doble filo":
ofrece esperanza donde antes no la había, pero a costa de una
pequeña posibilidad de éxito. La técnica de la fertilización in vitro (FIV) consiste en extraer óvulos de la mujer y ponerlos en contacto con el esperma en un "tubo de ensayo" para tratar que este logre fecundarlos en el laboratorio. Los embriones así obtenidos pueden ser entonces transferidos al útero de la mujer para esperar su implantación. Si los espermatozoides no son capaces de fecundar el óvulo por si mismos, cabe la posibilidad de la micro-inyección. Tomando un solo espermatozoide e inyectándolo directamente en el núcleo del óvulo para así fecundarlo de forma artificial. Aún así hay que contar con que el embrión obtenido decida implantarse. Y estas no son las únicas posibilidades. A pesar de la esperanza que estas tecnologías ofrecen, no deja de ser un camino difícil de recorrer. Algunos de estos procedimientos de alta tecnología se realizan solo en unos pocos sitios, lo que obliga a algunas de estas mujeres a viajar largas distancias. Incluso si el tratamiento está disponible y próximo, las pacientes tienen que realizar numerosas visitas al médico, ponerse inyecciones diariamente, acoplar continuamente su trabajo y otras actividades con los diferentes procedimientos médicos e incluso en ocasiones, realizar importantes desembolsos de dinero. Por no contar las interminables listas de espera que ofrece la sanidad pública.
Todo esto está además precedido por una batería de
pruebas diagnósticas que pueden llegar a ser extremadamente
dolorosas o violentas para la mujer.
Mientras tanto, tiene que gastar un montón de tiempo
y energías en realizar diferentes trámites burocráticos.
Es una especie de "montaña rusa" emocional. No sabe
si la tensión mamaria que siente es un signo de embarazo, o un
efecto secundario de la medicación. Si ve una pequeña mancha de
sangre en su ropa interior, no sabe si es un embrión tratando de
implantarse o es que su regla está a punto de comenzar. Muchas
mujeres que no se quedan embarazadas después de una fecundación in
vitro llegan a sentir como si su "bebé" hubiera muerto. ¿Cómo puede
una persona llegar a sentir pena por una vida que solo existió en su
mente?
Teniendo en mente que la infertilidad impregna
prácticamente cualquier faceta de su existencia, es fácil entender
porque está obsesionada con esta búsqueda.
Es un hecho que muchas mujeres infértiles se llegan
incluso a preguntar hasta cuando les mantendrá su marido todo su
apoyo.
Le puedes dar tu apoyo, y no la critiques por alguna
de las cosas que haga (como no mostrarse cariñosa con, pongamos por
ejemplo, un sobrino) para no aumentar su malestar emocional. Podrías
decir algo como esto: "Me preocupo por ti. Después de leer esto, me
hago más idea de lo duro que debe ser esto para ti. Me gustaría
poder ayudarte y estoy para escucharte y llorar contigo, si es que
tienes ganas de llorar. También estoy para animarte cuando pienses
que no hay ninguna esperanza. Puedes hablar conmigo. Me hago cargo"
Tampoco la lleves al fatalismo con expresiones tan
frecuentes como " lo que tenga que ser, será"; si ese fuera
realmente el caso ¿qué sentido tendría el uso de toda esa tecnología
médica para intentar hacer realidad lo que la naturaleza por si
misma no ha podido?
Su infertilidad es una de las situaciones más
difíciles a las que se tendrá que enfrentar nunca. Es imposible evitar que se sienta desplazada, por decirlo de una manera leve. La Navidad es un buen ejemplo de las muchas fiestas que son especialmente difíciles para ella. Marca de forma muy acusada el paso del tiempo. Se acuerda de lo que pensó en las últimas Navidades: que el próximo año tendría un niño o una niña con quien disfrutar junto a su familia y amigos.
Pero cada fiesta tiene su particular carga emocional
para la mujer infértil. "San Valentín" le recuerda su noviazgo y el
enamoramiento; su aniversario, el matrimonio... y la familia que han
sido incapaces de crear ¿El Día del Padre o el Día de la Madre? Las
dificultades son obvias. El ser consciente de cómo su sueño salta en pedazos con una periodicidad mensual, le hace difícil reunir las energías suficientes para mejorar en su actividad. A todo su alrededor ve como sus compañeras se van quedando embarazadas.
Ir a una fiesta con niños puede ser doloroso, pero
también lo es distanciarse a sí misma de los encuentros sociales que
celebran sus compañeros y amigos.
En algunas ocasiones la notarás deprimida, en otras,
enfadada. A veces estará física y emocionalmente extenuada y como se
decía al principio, ella no parece ser la misma que solía ser, ni
quiere hacer muchas de las cosas que acostumbraba hacer.
Se ha embarcado en una ardua aventura emocional (e
incluso económica), con una no muy alta probabilidad de éxito. Las
posibilidades son incluso menores para las mujeres por encima de los
40 años. Sin embargo, cuanto más persevere en su empeño, mayores son
las posibilidades de conseguir finalmente un embarazo.
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